Cuando me han entrevistado por el tema de mis visitas al Kotel, trato de explicar con palabras lo que significa para mí, aunque al final siento que no se puede describir con exactitud, tanta bendición.
Cada vez que visito El Muro De Los Lamentos, experimento algo único, nunca es igual a otras visitas ni más ni menos importante y significativo.
Desde el instante en que estamos en campaña de «envía tu petición«, comienzo a sentir una tremenda emoción.
Cuando imprimimos, recortamos y doblamos las cientos de peticiones, se conmueve mi alma con inmensa gratitud al vivir la oportunidad de ser La Mensajera de Ustedes y porque milagros suceden con tanta tonerada de Emuná (Fe).
Ayer, en cuanto terminó Shabat, mi esposo y yo fuimos al Kotel para dejar las peticiones que recibimos. Esta vez, dividimos los papelitos; Alexander depositó una parte en el la sección de varones y yo, como siempre en la de mujeres.
Aunque es común que se lleven papelitos para incrustarse en el Muro, siempre existe quien se asombre al ver tantos en mi mochila verde.
Hace unos meses, una niña como de 4 años que acompañaba a su madre al Kotel, me miraba con mucha atención, mientras su mami le explicaba lo que yo estaba haciendo. Ella seguía viéndome poner los papelitos y yo le di uno para que tuviera la experiencia de colocarlo en el Muro. Estoy segura que esta niña, cuando crezca recordará esto que vivió en el Kotel.

Ayer, fue una anciana que estaba frente al muro, quien tuvo la bendición. Muy delgada y bastante mayor, sentada en una silla de ruedas, extendió su mano para ayudarme. Estoy segura de que esta mujer, quien por cierto tenía una de sus manos paralizada y lucía muy débil, se llenó de alegría al contribuir con esta mitzvá.

Compartiré el enlace del video EN VIVO que transmitimos desde el Kotel
Gracias a todos por confiar en mi para llevar sus peticiones al Kotel.
Netzaj Mendoza