Un gran consejo que ella me dio:
Algunos me preguntan porqué suelo verme alegre. La respuesta es que he seguido el consejo de mi madre (Bendita sea su memoria) Ella me decía: «No dejes que la mala inclinación te engañe ni te aviente a la desesperación. Agárrate de la alegría sin importar las circunstancias que te rodeen…»
«…la tristeza no viene del Creador…ponte a cuentas con Él»…
Una mitzvá atrae más mitzvot, por eso la alegria, conduce a realizar más mitzvot (mandamientos). La tristeza, acarrea más tristeza.
¿Qué pasa cuando las cosas no van bien?
Yo me aferro a la mitzvá de la alegría, aunque no me esté lleno bien y cuando lo logro, veo que las cosas cambian a modo bueno milagrosamente.
Si yo decido estar alegre, mi salud es buena. Mis defensas están trabajando a favor de mi bienestar. Y cuidar mi salud es otra mitzvá.
El Salmo 100:2 dice: Ivdu et Hashem besimjá; “Sirvan a D-os con alegría”.
La alegría y la falta de ella no son resultado de la realidad sino de cómo percibimos nuestra realidad.
Debemos fortalecernos y alejar toda tristeza. Pensar que todo es para bien, y no permitir la depresión.
He aprendido a reconocer cuando soy atacada por la tristeza y no le permito que se estacione en mi vida. Así que no me sorprendo y decido estar alegremente agradecida y programo mi mente en pensar positivo.
La tristeza y el sufrimiento son parte de este mundo; si no fuera por ellos, no experimentaríamos la alegría. Es nuestra decisión, el tiempo que le permitimos estar en nosotros. Y es hasta que decidimos estar alegres, que la felicidad inundará nuestro ser y no habrá espacio para nada más.
He aprendido que estar alegre me ayuda a lograr objetivos más fácilmente.
Engaña a tu mente y sonríe, después de un tiempo, será fácil encontrar detalles que te rodean y que te producen felicidad y hasta puede que te provoque reír a carcajadas.
Todo buen hábito que se ejercita, con el tiempo se hace parte de nuestra vida cotidiana.
Los invito a estar alegres ❤
(Salmos 104:34): “Me alegraré en Hashem”.
